
Que uno es blanco, que el otro un tanto más oscuro, que el otro es negro cerrado, o amarillo, o un híbrido total. Crespo, lacio, rubio, rojo, castaño, negro... el ser humano es , como los otros seres vivientes desarrollados de nuestro planeta, un amasijo de variedades.
Desgraciadamente, estas características han sido pretexto para exigir la supremacía de un tipo sobre otro. Y este problema racial o "étnico" como lo llaman algunos nos persigue insistentemente a pesar de las grandes y amargas lecciones que la historia nos ha enseñado. Ahí tenemos por ejemplo el holocausto judío. Más de seis millones de personas fueron desaparecidas o muertas en nombre de la "superioridad aria".
La humanidad contempló con horror las imágenes de los cientos de miles de cadáveres apilados por montones, imágenes que representan no sólo lo que ocurrió en esa época y lugar, sino que en verdad representan lo que ha ocurrido hace siglos en la historia de la humanidad. Desde los romanos hasta los españoles, ingleses y franceses con los nativos americanos y africanos, y así por entre todos los rincones de la tierra.
Este hecho podría ser comprensible históricamente (ojo, no admitible), en el sentido de que era parte del proceso de desarrollo cognitivo del ser humano en sí mismo y en relación con su comunidad. Pero hoy en día, en plena era contermporánea (algunas ya se aventuran incluiso a decir que ya pasamos a la "era digital"), esta aberración en el comportamiento de ciertas etnias para con otras, no tiene razón de ser.
Ese video repugnante del joven español pateándole la cara a una adolescente ecuatoriana pone sobre el tapete una situación que no se ha resuelto en países como España, en que aparentemente una sociedad ordenada vive un clima de apertura e integración. Incluso los últimos gobiernos, dando muestras de ello, habían flexibilizado su posición con respecto a la inmigración, agilizando los trámites regulatorios y otorgando amnistías para los ilegales.
Y yendo no tan lejos no olvidemos a las dos víctimas (peruanas) de la violencia racial en Rusia. Esos dos estudiantes que murieron terriblemente en manos de aquellos fanáticos que no pueden tolerar nada que no huela y sea como ellos. Ojalá que las autoridades de cada uno de esos países envenenados por la enfermedad del racismo, tomen conciencia de la magnitud del problema e impongan sanciones ejemplares a quienes se atrevan a retroceder en el tiempo y comportarse como animales.










2 comentarios:
Hola Carla. Le diste al clavo: El odio de ciertos sectores sociales de España, hacia la comunidad latina, nos trae a la memoria el recuerdo de sentimientos similares en la Alemania de la pre guerra.
Disposición íntegra al trabajo, laboriosidad, desarrollo y promoción laboral, ponen a la comunidad por encima del promedio de trabajadores locales de España. Como en los primeros tiempos del nacismo, la envidia, el miedo y el rencor hacia una clase pequeña y emergente se disfraza de complejo de superioridad para evitar "a las malas" que esta modesta clase escale posiciones y poder en el viejo continente. A los 500 años parece que la torta se va volteando.
Saludos.
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